
La zona abiso
pelágica o abisal corresponde al espacio oceánico entre 3,000 y 6,000 metros de profundidad, allí no llega la luz del sol y por tanto no hay plantas al ser imposible el proceso de fotosíntesis, y por muchas décadas el ser humano se mantuvo también apartado de estas profundidades. Es por eso el desconocimiento tan amplio de la fauna de las profundidades del océano, causando asombro cuando las extrañas criaturas abisales se muestran a la humanidad.

Las criaturas abisales han evolucionado de tal forma, que son capases de sobrevivir en un mundo que carece de luz y energía calórica (A menos que existan chimeneas volcánicas), con presión hidrostática muy elevada, frió extremo y reducidas posibilidades de conseguir alimento. Es por eso que los habitantes de las profundidades del océano han desarrollado estructuras tan particulares y formas tan extrañas.


Las criaturas abisales han evolucionado de tal forma, que son capases de sobrevivir en un mundo que carece de luz y energía calórica (A menos que existan chimeneas volcánicas), con presión hidrostática muy elevada, frió extremo y reducidas posibilidades de conseguir alimento. Es por eso que los habitantes de las profundidades del océano han desarrollado estructuras tan particulares y formas tan extrañas.
La temperatura e
n estos abismos oceánicos se mantiene constante nunca superior a los 2 ° centígrados. En determinadas zonas existen chimeneas hidrotérmicas a través de las cuales se expulsa agua a propulsión que registran temperaturas cercanas a los 420° centígrados.
Un buen número de peces abisales posee
n órganos lumínicos que alojan bacterias bioluminiscentes proporcionándoles así la luz necesaria para trazar su rumbo en este abismo de oscuridad.
El tsunami del sudeste asiático, por ejemplo, arrastro a la costa multitud de extraños peces y habitantes de las profundidades del océano, causando asombro entre los nativos y despertando
la inquietud de los científicos.
Solo a partir de 1977 los científicos confirmaron la existencia de criaturas abisales, pero se desconoce el número de
especies existentes. Y no se descarta que muchas especies lleguen a extinguirse antes de ser conocidas por el hombre.

Un buen número de peces abisales posee

El tsunami del sudeste asiático, por ejemplo, arrastro a la costa multitud de extraños peces y habitantes de las profundidades del océano, causando asombro entre los nativos y despertando

Solo a partir de 1977 los científicos confirmaron la existencia de criaturas abisales, pero se desconoce el número de

Los peces abisales han desarrollado el gigantismo como principal mecanismo de conservación, muchos de ellos alcanzan grandes tamaños pero crecen muy lentamente, esto con el fin de hacer lento el metabolismo. Estas criaturas viven bastantes años, y debido al aislamiento biológico proporcionado por los abismos oceánicos es posible encontrar especimenes considerados fósiles vivientes.
Un ejemplo de gig
antes marinos es El Calamar de Humboldt considerado el animal invertebrado más grande del mundo. Posee la capacidad de cambiar de color y emitir destellos luminosos. En el fondo del océano protagoniza sangrientos enfrentamientos
con los Cachalotes. Son pocos los ejemplares completos hallados, la mayoría corresponde a restos o fragmentos encontrados en los estómagos de los cachalotes. Algunos de los especimenes encontrados superan los 20 metros de longitud medidos desde los tentáculos y su peso es próximo a la tonelada. Sin embargo los estudios de esta especie así como de mucha de la fauna abisal es precaria.
Un ejemplo de gig

